Bar Tomate - Sandra Tarruella PDF Imprimir Correo
Escrito por Angela Patricia   
Martes, 02 de Febrero de 2010 18:40

Bar Tomate - Sandra Tarruella

Bar Tomate - Sandra Tarruella

Sandra Tarruella, ha merecido el premio Metrópoli 2009 a la mejor decoración que otorgan los críticos del suplemento La Luna de Metrópoli, del diario El Mundo, por el trabajo de interiorismo que hizo con el bar Tomate en Madrid. La definición que hacen de él sus propietarios: "Mediterráneo. Bar con cocina. Desayunos. Aperitivos, comida ligera, entrehoras, horno de leña, cena tardía y bar de noche". Tan ecléctica como su decoración.

Posee una estética industrial, vintage y ecléctico que se evidencia con el uso de muebles recuperados y sillas vintage. De acuerdo al suplemento La Luna de Metrópoli, los puntos fuertes de un espacio moderno y ecléctico a la par que chic. Su cocina queda a la vista, siendo una especie de bar-cocina.

Se encuentra en el barrio madrileño de Chamberí (muy cerca de la Plaza Colón) en un local de 300 metros cuadrados donde anteriormente estaba el restaurante Okra. Es el primero en esta ciudad del grupo Tragaluz. El diseño gráfico se le encargó a Mario Eskenazi.

El local original, con planta en forma de L, disponía de dos zonas muy diferenciadas en estética y uso. Una de las principales ideas del nuevo proyecto era unificar los dos espacios. Se consiguió con la unión mediante una estantería de casetones de hormigón a la que se le ha cambiado su uso original para convertirla en un almacén a la vista de aspecto industrial. Este elemento dinamiza el espacio e involucra al cliente del proceso de preparación de los alimentos.

A pesar de la forma de su planta arquitectónica, se ha concebido como una única pieza, descubriendo algunos de los espacios normalmente ocultos en un restaurante y mezclándolos con el comedor. La cocina, que se encuentra al fondo del local, deja a la vista la zona de preparación de fríos y un horno para pizzas. El almacén de aire industrial queda totalmente a la vista y sirve para unificar, ordenar y distribuir del espacio.

La interiorista Sandra Tarruella ha abordado el proyecto creando un restaurante desenfadado con toques retro seleccionando piezas recuperadas de diseño, como las sillas nórdicas de los años 50, o elementos antiguos que se han conservado del antiguo restaurante, como las neveras. Para completar este interiorismo de collage, la diseñadora ha mezclado algunas piezas clásicas de diseño, como las lámparas de Tom Dixon, y obras de reconocidos diseñadores y firmas como Tom Dixon o Arper, con algunos muebles de aire industrial creados especialmente para el Tomate: estanterías de hormigón para el almacén visto, mesas hechas con viejos tablones recuperados o una carpintería de hierro en la entrada que imita a un invernadero.

La iluminación es novedosa. Las lámparas de suspensión son modelos distintos: recuperados algunos, de materiales reciclados otros y algunos que toman inspiración de apliques de Jean Prouvé.

El Bar Tomate no es un restaurante, sino un bar para comer algo a cualquier hora del día; los fines de semana por ejemplo la cocina está abierta desde las 8 de la mañana hasta las 3 de la madrugada. El interiorismo ha tenido que adaptarse a este planteamiento y concebir un local que pueda ser desde una  cafetería donde tomar un desayuno por la mañana hasta casi un bar de copas en las noches de los fines de semana.

El acceso del restaurante se hace a través de un vestíbulo abierto que da a la calle. Este espacio se ha potenciado con un cerramiento de hierro tipo invernadero y vegetación natural. Esto potencia la sensación -desde dentro del local- de jardín y de fresco, junto con el expositor de verduras ubicado en el fondo.

Bar Tomate - Sandra Tarruella

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