Reflexión #5 basada en "Bauhaus Dessau. Principios de la Producción de la Bauhaus" por Walter Gropius.
El término Bauhaus, que significa en alemán "Casa de la construcción", fue utilizado para denominar la escuela de diseño, arte y arquitectura fundada en 1919 por Walter Gropius en Weimar (Alemania).
En el momento de su fundación, los objetivos de la escuela, definidos por Walter Gropius en un manifiesto fueron: "La recuperación de los oficios artesanales en una actividad constructiva, elevar la actividad artesana al mismo nivel que las Bellas Artes e intentar comercializar los productos que, integrados en la producción industrial, se convertirían en objetos de consumo asequibles para el gran público".
La filosofía de Walter Gropius se basaba en integrar todas las artes con la tecnología moderna y unirlas con el fin de obtener un diseño disponible para todos los niveles socioeconómicos.
Gropius afirmó que los arquitectos, los escultores y los pintores deben de regresar al trabajo manual. Su idea básicamente era recoger todas las disciplinas artísticas bajo la arquitectura y desarrollar su relación con los procesos industriales; esto permitiría difundir los diseños y que tuvieran trascendencia social.
La misión de la Escuela no se limitó a la artesanía, sino a la creación de modelos para la producción masiva industrial.
A comienzo del siglo XX se vio la urgencia de generar masivamente productos que satisficieran las necesidades del mercado que era cada vez más amplio y exigente. Se necesitaban productos que pudieran ser adquiridos por cualquier persona.
El estilo Bauhaus asumió que la arquitectura moderna era para la clase obrera, y rechazó todo lo burgués. Comenzaron a elaborarse productos funcionales y atractivos que pudieran ser adquiridos por personas pertenecientes a cualquier clase social, creando de esta manera lazos entre el diseño industrial y la Bauhaus.
De esta manera se evitaba que circularan solamente en una clase social o en una elite reducida. Los talleres de arte y de mano de obra se vieron obligados a convertirse en diseñadores industriales por la demanda de bienes de mayor calidad y en mayor cantidad.
Se puede decir que con la Bauhaus se empezó a hablar de hacer diseños industriales en forma positiva. Esta escuela le daba importancia de los procesos industriales y la necesidad de diseñar en función de los medios, sin embargo la industria no veía en este tipo de instituciones una garantía de éxito.
Paradójicamente la influencia de la Bauhaus en la cultura de masas de los años treinta fue nula. El movimiento moderno fue una cosa minoritaria y tan sólo en los años sesenta estas ideas se popularizaron comercialmente. En general, muchos de los creadores de la Bauhaus en cada una de las disciplinas muy difícilmente llegaron al mundo de la industria.
La Bauhaus defendía principios vanguardistas como que la arquitectura y el arte debían responder a las necesidades e influencias del mundo industrial moderno y que un buen diseño debía ser agradable en lo estético y satisfactorio en lo técnico. El estilo de la Bauhaus se caracterizó por la armonía entre la función y los medios artísticos y técnicos de elaboración.
Debido a los problemas sociales y económicos del momento, la Bauhaus trataba de crear productos que fueran funcionales pero que a la vez tuvieran un diseño atractivo para el mercado. Era necesario también que mantuvieran bajos los costos de producción.
Para lograrlo, se empezó a producir con materiales comunes y baratos como el metal, el vidrio, el cristal y la madera, entre otros. Tomaron como punto de partida las formas y los colores básicos ya que creían que de este modo el precio sería menor.
Los productos resultantes se alejaban mucho de la clásica ornamentación excesiva. Poseían líneas limpias y claras, formas geométricas sencillas y, de manera característica, daban la impresión de estar hechas industrialmente y no a mano.
Gropius no era enemigo del empleo de las máquinas en la obtención de objetos de arte, sino subordinaba las máquinas a la acción creadora del artista. Para él, la máquina solo era el perfeccionamiento de las herramientas del artesano, que, antes de utilizar las máquinas, debía conocer exactamente los materiales y todas sus posibilidades.
En el contexto de su tiempo la Bauhaus combinó el arte y la utilidad y buscó introducir la estética en el diseño industrial y de maquinarias.