Reflexión #4 basada en "La construcción de formas arquitectónicas y la máquina" por Iakov Chernikov.
El siglo XX fue una época de dominio de las máquinas, esta realidad influyó en todos los aspectos de la vida, entre ellos la arquitectura.
La producción de objetos tipificados por medio de máquinas venia generando desde el siglo XIX muchas polémicas. Las máquinas hicieron su aparición en el arte del siglo XIX como consecuencia de la Revolución Industrial. Esta Revolución transformó de forma radical la apariencia del mundo establecida hasta el momento.
En las vanguardias artísticas, gracias a la modernización de la sociedad, la máquina adquirió un lugar privilegiado. El mundo de las máquinas se hizo cada vez más comprometedor.
Durante las dos primeras décadas del siglo XX los artistas, especialmente arquitectos, buscaron respuestas más acordes al proceso de modernidad que se estaba experimentando; en ese proceso intentan sobrepasar los límites del arte puro o de las artes mayores. Ningún ámbito del arte pudo mantenerse ajeno a los cambios que se produjeron en su entorno.
En arquitectura surgieron movimientos artísticos de vanguardia según el país de procedencia, como por ejemplo, el constructivismo en Rusia, el futurismo en Italia, la Bauhaus en Alemania y el purismo en Francia.
Los movimientos artísticos, arquitectónicos y de diseño de la época, en la mayoría de los casos confluyen entre si y se retroalimentan unos a otros. Estos movimientos ofrecen propuestas en donde la relación entre el arte y la producción queda claramente establecida.
La visión constructivista consideró la máquina como una forma de creación artística, con sus propias normas y cánones estéticos, estos buscaban unir los principios de producción mediante la maquina con la idea de belleza aceptada en la época. Poco a poco se trato de unir la construcción artística con la mecánica.
A pesar de que los principios fundamentales del constructivismo son muy antiguos, es en ese momento cuando se desarrolla una nueva valoración formal, la llamada estética del constructivismo industrial. Los conceptos estéticos se corresponden con los encuentros científicos.
Su origen es muy antiguo pero los avances tanto tecnológicos como artísticos de la época son los que permiten el entendimiento de las formas mecánicas dentro del mundo artístico.
Los artistas constructivistas tienen a las máquinas como referencia para una nueva formulación estética. Concibieron al ser humano y a la máquina en igualdad de términos. Plantearon que la esencia de la modernidad radicaba en la nueva dinámica de la ciudad unida a la mecanización del trabajo.
Algunos artistas trataron de establecer relaciones positivas con las máquinas, basadas en que el hombre las utilizara para la creación y no para la destrucción. Los constructivistas estaban empeñados en reconciliar al individuo con la maquina, el trabajo industrial y la creatividad personal.
Los ideales de abstracción, funcionalismo y utilitarismo determinaron una actitud estética que influyó una buena parte de la producción artística y de la sensibilidad visual de la época.
Estos artistas proclamaron la importancia de la maquinaria en la estructura de la construcción y promovieron una estética que, entre otras cosas, se asociaba a la producción industrial y eliminaba el ornamento innecesario.
Los constructivistas se inspiraban en la producción técnica desde el punto de vista estético. Esta nueva estética buscaba sobre todo sencillez, utilidad y difusión. Consideraron que el mundo de la técnica ofrece posibilidades novedosas y enriquecedoras que el arquitecto debe explorar.
El constructivismo proporcionó una vinculación directa entre el modo de hacer arquitectura y la propia idea de la máquina.