Reflexión #3 basada en "Ornamento y Delito" por Adolf Loos.
Adolf Loos fue uno de los pioneros de la arquitectura moderna, funcional y desornamentada. Fue más famoso por sus ideas que por sus construcciones. Pensaba que la razón debía determinar la manera en la que construimos.
Las formulaciones de Loos fueron ajenas y en gran medida contrapuestas a los postulados de la arquitectura moderna.
La postura que este arquitecto adoptó fue bastante radical. Realizó un inflexible ataque contra la ornamentación en la arquitectura. Además, realizó varios edificios extremadamente austeros.
Su posición ideológica y cultural es opuesta a la de l'Art Nouveau. Su teoría plantea eliminar la ornamentación, y deducir la forma partiendo de la función para la cual será utilizado el edificio.
Loos reaccionó contra la superficialidad del estilo Art Nouveau, de moda en su época. Supone una continuidad y, a la vez, oposición a este movimiento, del que se diferencia por su geometrismo y su uso en las artes aplicadas en la tecnología de la construcción.
Desechó cualquier tipo de inclinación hacia el ornamento y la decoración. La razón por la cual sentía tal rechazo fue tanto económico como estético.
El punto central de su discurso es la economía. Con esto se refiere tanto al ahorro de gastos como al empleo racional de los espacios. Para Loos la economía debe aplicarse también al tiempo, por esto hay que emplear materiales prefabricados, estandarizados, que fácilmente puedan ser proporcionados por la industria.
Adolf Loos creía en la eficacia de la máquina y en los cambios que ésta ha introducido en la organización de la sociedad. La principal razón por la cual Loos plantea que es necesario prescindir de la ornamentación, es porque la misma no se atiene a los criterios de economía. Por eso dice que el ornamento es tanto material como capital desperdiciado.
Loos no valora la forma aislada, sino que tiene en cuenta otras cosas: la función práctica, la calidad de la construcción, el dar forma arquitectónica a la edificación, etc.
La simplificación de las formas que plantea se refiere a rechazar lo superfluo, más por razones estéticas que ético-sociales.
Su actitud ante la técnica constructiva le lleva a aprovechar las posibilidades de los materiales, sobre todo del hormigón armado, para conseguir simplificación y máxima economía.
Adolf Loos manifestó una postura opuesta a la de Gaudí en la cual denuncia la ornamentación como un crimen que pesa sobre la economía de la construcción ya que supone un gasto mayor de dinero, de materiales y de tiempo. Además de que plantea que la ornamentación es mal pagada en la modernidad.
En su ensayo más célebre, “Ornamento y Delito”, expone que la evolución de la cultura se da al eliminar todo ornamento de los objetos. El uso de ornamentos determinaba las características de un estilo, pero Loos entendió la poca utilidad de éstos y es así como en sus proyectos adopta la completa eliminación de todo elemento no estructural.
Su obra representa una demostración de dos principios fundamentales: la lucha contra toda forma de decoración y una rechazo al derroche.
Según él, la evolución cultural del hombre conlleva el olvido del ornamento, se debe eliminar del objeto de uso cotidiano. La producción de ornamento daña la salud del hombre y los bienes del pueblo.
Creía que iba a llegar el momento en el que la utilidad suplantara al ornamento. Estaba a favor de una arquitectura fría, práctica, limpia, social.
Los planteamientos de Adolf Loos tuvieron un gran impacto en los arquitectos de la época, a tal punto que arquitectos funcionalistas evitaron decoración de edificios y favorecieron formas geométricas simples.